Cómo ayudar a Nepal

Como ya sabemos, Nepal, uno de los países más pobres del Mundo, sufrió un gran terremoto el 25 de Abril de este año 2015. Para un país en una situación tan precaria un desastre de semejante magnitud (7,8º en la escala Richter más multitud de fuertes réplicas durante varios días) es un golpe demasiado grande. Los muertos se cuentan por miles, los heridos por decenas de miles y los damnificados por millones. Además, en la actualidad, el pueblo nepalí sufre (por motivos políticos) el bloqueo de sus fronteras por parte de India, su principal suministrador de productos básicos y de quien depende completamente el país. Así, sumado a las dificultades de la reconstrucción, tienen el problema de la falta de suministros: carestía de combustible, medicinas, alimentos... y una altísima inflación que está subiendo los precios de un modo inasumible para las ínfimas economías de sus habitantes.

Desgraciadamente, este golpe será difícil de encajar. La fragilidad de sus infraestructuras y sus construcciones ha agigantado los efectos del desastre. Miles de personas han perdido sus casas y sus formas de vida. Y el bloqueo de la frontera tiene también otras graves consecuencias como la disminución del turismo, el encarecimiento de los transportes, la energía y las materias primas... sin olvidar del abatimiento moral y la desesperación que pone a cada cual en su límite.

Dal Bhat nació al calor de la cultura nepalí. Les conocimos, disfrutamos inmensamente de sus particularidades y aprendimos tantísimo de su humildad, espiritualidad y forma de ver la vida que volvimos siendo diferentes, quizás mejores personas. Así nació nuestro compromiso con una cultura milenaria y vastísima que necesitaba ayuda para este áspero siglo XXI.

Ese compromiso parió una idea: una empresa que trajera a Occidente sus maravillosos productos bajo los fundamentos de un comercio ético, sostenible y de calidad. Creemos que la mejor manera de ayudar es darles trabajo para que se desarrollen conforme a su criterio, simplemente darles oportunidades. Para eso hemos viajado a Nepal todo lo que hemos podido y nos hemos tratado de empapar de su cultura y sus circunstancias. Un viaje que empezó hace 2 años y medio y que no terminará nunca.

La sociedad nepalí es fuerte y está acostumbrada a vivir con poca cosa material. Pero necesitan ayuda. Desde aquí somos incapaces de concebir la inmensidad de su espíritu, su verdadera riqueza con la que no puede ningún desastre. Pero sí podemos imaginar que para vivir es fundamental tener comida, agua potable, combustible, abrigo, techo, trabajo, medicinas… Y todo eso es lo que sí se puede destrozar, como de hecho ha pasado.

Nuestro compromiso ahora se hace aún más grande y el vínculo que ya teníamos por indisoluble se ha estrechado. Tras el primer shock del terremoto, nos salía del corazón hacer algo: desde la impotencia de estar aquí, la rabia y la pena organizamos la recolecta de material y dinero que mandaríamos a nuestros amigos del restaurante La Casita de Boudhanath, unos españoles que viven allí y se involucraron muchísimo en ayudar.

La reconstrucción llevará tiempo y será difícil, pero es posible si entre todos ayudamos. Si les proporcionamos las herramientas, el pueblo de Nepal se levantará otra vez con toda su grandeza. Así, nuestra idea se refuerza: creemos que es momento de seguir apoyando un comercio ético que permita a sus trabajadores vivir dignamente. Ayudar a su industria a recomponerse dándole trabajo y la oportunidad de continuar su camino. Creemos que a través del comercio ayudamos al desarrollo del país, a dar oportunidades.

Por favor, para cualquier consulta o duda no dudes en contactarnos.

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